Noticias del Imperio

Hace mucho tiempo no compraba periódicos impresos, mi ente ciudadano interesado en las noticias, se limitaba a husmear en redes sociales las “primeras planas” en formato digital a manera de repaso nostálgico mientras mi taza de café tocaba fondo.

Debo reconocer que durante los últimos años el auge e interés por los temas políticos y económicos ha ido en aumento, no por su contenido, sino por su drama. Tanto los medios de comunicación como la opinión pública seguimos la tragicomedia digital de gobiernos propios y extraños.

Elevar la política a un nivel de “show” no tiene precio (los protagonistas han mostrado más interés en hacer o responder ataques mediáticos que en atender los asuntos que les corresponden) el protagonismo de los “servidores públicos” es abrumador y en muchas ocasiones, ridículo.

Mi taza de café se agota y leo que Donald Trump nos sigue dando patadas en el estomago con aranceles, políticas migratorias y muros ideológicos infranqueables del tamaño mismo de su ignorancia. Aquí viene a cuento lo que Volpi se pregunta en el libro Contra Trump: “…ante la xenofobia, la misoginia, el nacionalismo, el populismo y otros azotes característicos de Trump, ¿cómo debe defenderse el resto del mundo?”

La vida social de los países está en un momento “hiperdocumentado”, todos podemos enterarnos, cubrir o difundir noticias desde nuestros teléfonos inteligentes, pero eso no es lo relevante, eso lo llevamos haciendo un rato. Lo verdaderamente interesante es esta nueva e intensa “vida social de todos los países”. Me asusta el foco que se le da a ciertos temas o eventos sobre otros más significativos o urgentes, pienso en las ahora tristemente célebres “cortinas de humo”.

Se acabó el café pero quedan: La crónica de la visita de Christine Lagarde, el aumento de los aranceles del 5% al 25%, el “pacto por la Concordia”, la ley que impide los desalojos, el pemexgate de Lozoya y la transmisión de la Champions (se me antojó una orden de fish and chips envuelto en el periódico del día) por cierto,  narrada por una mujer.

La opinión pública y el ciudadano de a pie, estamos ejerciendo un papel mucho más activo y determinante, de a poquito, incidimos en el funcionamiento de los medios de comunicación tradicionales y digitales. Más allá de la crítica o la denuncia: estamos tomando decisiones de lo micro a lo macro, la sociedad se aventó al ruedo exigiendo valores como equidad, transparencia y justicia; logrando poco a poco, la tan anhelada retroalimentación de una forma geométrica, exponencial y con repercusiones reales en la vida diaria.

América Gutiérrez