Matt Krüger tiene pánico a volar. Por eso, cuando se sube al LegendAir que más velozmente cubre Buenos Aires-Berlín lo hace con una batería de manías y supersticiones y, además, con varios billetes para diversos asientos en función de las posibilidades de superviviencia que hay en según qué filas y en según qué momento del vuelo. Incluso ha reservado el asiento 7A, el más peligroso de todos según una prueba de aviación, para que nadie se siente en él y no corra el peligro de morir.

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