Este volumen es una invitación a reflexionar sobre el significado de la matemática en relación con el estudio de ese proceso extraño y magnífico que llamamos vida. En los ocho ensayos que lo componen se expresa una forma de concebir el mundo: aunque en la naturaleza la diversidad sea inmensa y lo fortuito aparentemente dominante, siempre es posible develar en ella pautas esenciales, y la matemática, ciencia de patrones y estructuras, es el método de investigación para descubrirlas. Además, en esa concepción, no se precisan leyes distintas según las particularidades de los procesos que se estudian; no es necesario fragmentar el conocimiento mediante separaciones arbitrarias de lo biológico, lo físico o lo químico porque, en el universo, no hay leyes específicas de cada uno de estos dominios de transformación de la materia; hay, simplemente, leyes naturales, y pueden expresarse en el lenguaje preciso y claro de la matemática. En el siglo XII, Leonardo de Pisa, Fibonacci, desarrolló el primer modelo matemático de un fenómeno biológico. Desde entonces, tanto las ciencias de la vida como la matemática han crecido enormemente. En este libro se muestra cómo, en los últimos ciento cincuenta años, ambas ciencias se han acercado hasta poder constituir una disciplina académica legítimamente llamada biología matemática. No se ha pretendido ser exhaustivo sino recurrir a mostrar el trabajo de algunos adelantados, fundadores o visionarios de ambos campos: D'Arcy Wentworth Thompson, Conrad Hal Waddington, René Thom, Andrey Nikolaevich Kolmogorov, Vito Volterra, Alan Turing... hombres de ciencia, si los hay, para quienes la naturaleza es esencialmente inteligible y cuyos misterios pueden descubrirse si, corno quería Galileo, se le interroga en el lenguaje de la matemática.

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