Un ginecólogo combina el pulcro ejercicio de su profesión con visitas regulares a prostíbulos. Un niño con una cabeza de dimensiones algo anormales, mientras aguarda a su madre en la sala de espera, le cuenta la historia de una vieja tocada con una corona. No hay espacio ni tiempo, sino únicamente aconteceres pasados narrados en un presente distante, lejano, en el que se articulan los recuerdos de las relaciones entre individuos y el vacío que éstas conllevan: la relación del ginecólogo con su mujer, con su trabajo, con sus hijos, con las pacientes, con un niño, con sus amantes, con la enfermedad, con el dinero, con los propios padres. Una vida narrada desde el escepticismo, donde la ausencia de juicios mantiene al lector en vilo, intentando captar el sentido del universo, los miedos y las glorias.

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