Intelectual de amplia trascendencia tanto en el campo de la educación como en el de la filosofía, la sociología y el análisis histórico de la sociedad, Edgar Morin ha sido un luchador incansable por las causas de orden social más humanista. Siempre ha seguido una línea ascendente en su obra, la cual, además de tener raíces sólidas, se basa en reflexiones científicas que abarcan desde la biología hasta planteamientos vinculados con la cultura y el humanismo en general. Morin no es moralista ni un predicador de normas de buenas costumbres, lo que debe hacerse y lo que debe prohibirse, sino que nos invita a reflexionar acerca de las cuestiones fundamentales del sentido ético de la vida, de contemplar la existencia humana como un fenómeno maravilloso, sorprendente y difícil de explicar.

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