EJERCITOS DE LA NOCHE, LOS

MAILER, NORMAN
EJERCITOS DE LA NOCHE, LOS
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EJERCITOS DE LA NOCHE, LOS

MAILER, NORMAN
$235.00
Precio sujeto a condiciones

Cierto día de principios de setiembre, en 1967, el año de la primera Marcha sobre el Pentágono, el teléfono sonó por la mañana y Norman Mailer, siguiendo su principio de los juegos tácticos de guerra y del juego de azar, descolgó el auricular. Aquel gesto no era habitual en él. Como la mayoría de quienes tienen los nervios lo bastante sensibles como para mantenerlos bien revestidos de carne, detestaba el teléfono. Un exceso de teléfono hacía penetrar cierto equivalente psíquico de la electricidad estática en los rincones más íntimos de su cerebro. Sus defensas, por tanto, eran muchas y variadas. Disponía de un contestador automático, de una secretaria, de ocasionales miembros de su familia que descolgaban el teléfono por él. No, no fomentaba su participación personal en los asuntos telefónicos, y había ocasiones en que se negaba a hablar incluso con los viejos amigos. Entonces, tocado por débiles asomos de remordimiento, los llamaba al cabo de unos días. Tenía la idea -una excesiva simplificación, sin duda- de que si uno se pasa las horas muertas al teléfono por la noche, destruye cierto tipo de creatividad que habría de tener lugar al amanecer. (Ni que decir tiene que nada respetable podía esperarse de una jornada cuya mañana empezara al teléfono y, de hecho, en las temporadas en que escribía, veía todo asunto tratado vía teléfono del mismo modo que un árabe miraría a un cerdo.) Pero la mente de Mailer no carecía de cierta complejidad. Del mismo modo que la generación siguiente habría de agujerearse el cerebro con anfetaminas, él había dado a su cabeza la textura de un buen queso gruyere. Años atrás había sometido su firmamento intelectual a todo tipo de erosiones al consumir dosis moderadamente promiscuas de whisky, marihuana, seconal y benzedrina. Ello le había producido la ilusión de ser un genio, tal como una década después habría de verse a sí misma toda una generación de niños en sus celestiales viajes de LSD.

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