Facultar a las personas no es darles poder, es liberar conocimientos, experiencia y motivación preexistentes. Tres claves esenciales crean un ambiente de trabajo facultado: compartir información con todos, crear autonomía por medio de fronteras y reemplazar la jerarquía por equipos autodirigidos para lograr decisiones libres y responsables. Además, una completa guía para superar la inevitable resistencia al cambio.

Detalles