Entre enero y julio de 2008, Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy se intercambiaron los correos electrónicos que componen este libro, que constituyó un acontecimiento editorial y literario en Francia. Dos autores dispares: por una parte un novelista misántropo, autoexiliado en Irlanda, y por otra un filósofo comprometido y bon vivant que ha ocupado en Francia un lugar central. Se solidarizan, sin embargo, en la dificultad por encontrar un lugar habitable para un escritor de hoy en día, y en las cartas tratan los modos actuales de leer filosofía y literatura. El intercambio es áspero pero lleno de observaciones agudas. Y, además, el vívido rescate del género epistolar crea en este libro una convergencia de rapidez periodística y especulación filosófica, una mezcla estimulante de confesión y declaración de principios.

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