Uno de los mayores problemas del país es la corrupción, un cáncer que carcome la vida pública, privada y social. La corrupción ha estado presente en México desde hace mucho tiempo y su existencia no depende del nivel de desarrollo, pues en países más desarrollados que el nuestro también existe. No se trata de un fenómeno privativo de México; y , desde luego, no podemos asociarla sólo al paso reciente. La corrupción convive con regímenes democráticos y no democráticos, en transición o en proceso de consolidación democrática. En el ámbito latinoamericano, este fenómeno parece ser una manifestación cultural, sin embargo, se olvida que las expresiones sociales y culturales de la corrupción tienen sus raíces en una variedad de causas, en donde las debilidades del diseño institucional y político juegan un papel importantísimo. El interés por escribir un libro como éste deriva no sólo de la vida profesional de los autores, sino de la exigencia que como miembros de la sociedad tienen para luchar en contra de la corrupción. ésta no es una manifestación ajena a la vida cotidiana ni existe como inevitabilidad histórica, depende de las opciones personales y sociales, la sociedad la produce y también debe esforzarse en erradircarla o por lo menos disminuirla. No hay razón para convivir con ella, detiene el desarrollo personal y social, es un verso satánico que tiene su origen no en las fuerzas oscuras del mal sino en la libertad que se ejerce diariamente. La corrupción es muy dañina, tiene efectos negativos en el producto interno Bruto y afecta los principios del Fair play del mercado, desprestigia a las instituciones, promueve la iniquidad social y destruye la dignidad y autonomía personal. Luchar contra ella es imperativo, un deber en el que debemos empeñarnos como sociedad.

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