A la Filosofía del Derecho se puede llegar por diversos caminos: por el de la Filosofía general; por el de la Ciencia del Derecho; y por el de la práctica jurídica. Cabe llegar a la Filosofía del Derecho por vía descendente, viniendo del campo de la Filosofía general. Ante el espectáculo azorante del universo, ante la varia multitud de las cosas fuera y dentro de uno, ante el enjambre de dudas y certidumbres que halla uno en su vida, el filósofo trata de conseguir una claridad meridiana y de establecer un orden total. Para ello, busca una certidumbre básica, que debe reunir tres requisitos: primero, debe ser una certidumbre radical, primaria, suficiente en y por sí misma, sin su-puestos previos, fundada sobre sí propia; segundo, debe ser además una medida o piedra de toque para juzgar sobre todas las demás proposiciones, de suerte que sirva como fundamento o criterio de todos los otros conocimientos; y, tercero, debe ser claramente intelectual, justificada por razones intelectivas, y no por otros factores (como por ejemplo la emoción poética). En suma, el filósofo desea enfocar el universo desde el punto de vista de la verdad o certidumbre que en el edificio de los conocimientos funcione como la primera y como la que, a la vez, ilumine intelectualmente todas las demás verdades, justificando la parcial competencia de cada una de ellas y organizándolas en una visión total.

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