Pocas veces una idea filosófica tuvo una carrera tan espectacular como la que provocó Francis Fukuyama al publicar en Washington; en Julio de 1989; su ensayo ¿El fin de la historia?. En menos de un año; Fukuyama se convirtió en una figura del pensamiento político y su ensayo en la imagen representativa de la época. Difundida por los medios de comunicación en todo el mundo; esa imagen no solo mereció un amplio debate en los círculos intelectuales de Europa y Estados Unidos; también alcanzó el rechazo casi absoluto de la izquierda; el centro y la derecha. Por una vez; liberales; conservadores; socialdemócratas y comunistas se unieron para rechazar los argumentos de Fukuyama.Anderson opina que casi todos los detractores de Fukuyama se limitan a esgrimir dos argumentos. Por una parte; denuncian su equivocada interpretación de Hegel; y por otra ponen en entredicho su hermenéutica de la segunda mitad del siglo XX -peligrosamente falsa para unos; ingenuamente apologética para otros-. De este modo; no solo eluden la profunda originalidad de las tesis de Fukuyama; sino que pasan por alto sus auténticas debilidades.Polémico; inteligente; agudo; este libro cumple una gigantesca labor de reconstrucción intelectual. Por un lado; analiza las diferentes versiones del > desde Hegel hasta nuestros días; poniendo énfasis en las secuelas que ha dejado en el pensamiento filosófico de los siglos XKX y XX.Por otro; compone un lúcido y crítico examen de las tesis de Fukuyama. Por último; Los fines de la historia se clausura con un extraordinario capítulo dedicado a examinar cual podría ser -en este azaroso fin de siglo- el nuevo rostro del socialismo.> (Alan Wolfe; Dissent).

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