Estamos ante una poesía labrada y grabada en la confección que sólo puede dar el encuentro auténtico del artista con su materia -el lenguaje, la palabra, la imagen- y el entorno al cual no sólo busca describir, sino desentrañar con el asombro de los ojos que ven lo que nos estaba vedado y lo verbaliza con una escritura proscrita por distinta, por ir contra la imagen harto consabida: el lugar común de la poesía previsible. Dice Mario Raúl Guzmán, prologuista del libro: "Algo más que una lírica: una actitud ante la creación artística en la que importa más que la escritura del poema la conexión poética con la vida".

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