No pensado, no-yo-, grado cero del funcionamiento psíquico, no-pecho, no-madre, deseo de no-deseo, son formulaciones que se repiten en los escritos psicoanalíticos contemporáneos. Lo común a ellas es la presencia de lo negativo. Para algunos de estos casos, se ha señalado la inconveniencia del encuadre clásico sillón-diván. Esto plantea el problema de los grupos, con su función contenedora muda, facilitadora de la revelación de los aspectos simbióticos de la psique. La reflexión sobre lo negativo se convierte en definitiva en una reconsideración del encuadre freudiano. Porque parece esencial al hecho analítico la supresión de los estímulos visuales, la posición acostada del paciente, el retraimiento del analista. ¿Cómo conciliar esto con la propuesta de dispositivos "heterodoxos" de tratamiento cara-a-cara o en grupos dirigidos por analistas? La obra -cuyos autores poseen bien ganado prestigio- expone una unidad de reflexión sobre el encuadre, previa dilucidación de las categorías de lo negativo en el análisis, y parece culminar en el pensamiento teórico de algo trans-psíquico que se sitúa en el entronque del individuo con los conjuntos grupales.

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