Para la consecución de objetivos mayúsculos y la construcción de fortalezas competitivas de largo alcance, las características del equipo de la alta dirección constituyen elemento insoslayable a considerar. Sólo un grupo directivo de alto nivel en cuanto a su perfil humano y profesional puede garantizar que la empresa se diferencie sustancial y sostenidamente del resto de sus competidores. Existen dos tareas fundamentales que los dueños de empresas y los tomadores de decisiones al más alto rango deben de atender y entender para contar con los mejores administradores: atraer a los hombres más capaces del mercado en el ramo de la administración y los negocios y proporcionar a dichos individuos la capacitación que les permita mantenerse aptos para la responsabilidad encomendada. Sin la integración de este binomio básico de selección y desarrollo, las dificultades organizacionales irán en aumento. De manera especial, la formación de quienes cumplen funciones como administradores, líderes o cabezas de grupo en general es de importancia crucial para el éxito de cualquier esfuerzo colectivo que pretenda consecuciones mayúsculas. Conforme las organizaciones se vuelvan más complejas y su entorno interno y externo incrementan su grado de incertidumbre, los programas de desarrollo de los miembros de la administración pueden establecer la diferencia entre el éxito y el fracaso. Nuevas realidades demandan renovadas habilidades gerenciales; la organización tiene que estar atenta a las exigencias de competencias que el mundo replantea a su clase dirigente. Este texto contiene sugerencias prácticas concretas para mejorar la calidad de la gestión de administradores y líderes en general. A su vez, incluye una amplia discusión teórica que no obstante su naturaleza no pragmática sirve de utilidad indiscutible como guía para el trabajo gerencial, al abordar problemas concretos de dirección y administración y sus respectivas valoraciones o soluciones.

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