En este tomo se parte de la pregunta si ¿todo el arte es bello? pare reflexionar en torno a la noción misma de la palabra belleza y el papel que ocupa en la estética contemporánea. La propuesta de una relación estricta entre la belleza y el arte se problematiza a través de distintas formas de concebir, representar o juzgar una obra. Sin ceñirse a los principios morales, religiosos o idealistas que presuponen un modelo estético para representar y pensar el arte en Occidente, los autores toman una postura crítica para repensar los límites de la denominación artística como algo bello, lineal, armónico y proporcional, que produce gusto o placer en el espectador.

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