En este tomo se parte de la pregunta si ¿todo el arte es bello? pare reflexionar en torno a la noción misma de la palabra belleza y el papel que ocupa en la estética contemporánea. La propuesta de una relación estricta entre la belleza y el arte se problematiza a través de distintas formas de concebir, representar o juzgar una obra. Sin ceñirse a los principios morales, religiosos o idealistas que presuponen un modelo estético para representar y pensar el arte en Occidente, los autores toman una postura crítica para repensar los límites de la denominación artística como algo bello, lineal, armónico y proporcional, que produce gusto o placer en el espectador. En "Las sutilezas de lo monstruoso: La belleza de la transgresión en el cine de terror", Tonalli López parte de la idea de la representación de lo monstruoso en el cine de terror, para reconocer la posibilidad de la belleza en la transgresión de un orden moral y social. El texto, "El apando, una obra grotesca de José Revueltas," es una descripción detallada de las vivencias y ocurrencias de los personajes que habitan en la prisión de Lecumberri. En contraste con la visión clásica que califica al arte como bello, proporcionado o armónico (parámetros estéticos también presentes en la historia de la literatura), Guadalupe Gutiérrez, argumenta que esta obra de Revueltas es completamente imprevisible, vulgar y caótica: pero es precisamente ahí donde reside su grandeza y su valor como obra artística.

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