# 249. OTRA VEZ EL DIABLO / NUESTRA NATACHA

CASONA, ALEJANDRO
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# 249. OTRA VEZ EL DIABLO / NUESTRA NATACHA

CASONA, ALEJANDRO
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El estreno de Otra vez el diablo había ocurrido en el Teatro Español, en Madrid, el 26 de abril de 1935, a la sombra de aquel sensacional triunfo de La sirena varada el año anterior. Casona lo califica de ``cuento de miedo´´, dividido en tres jornadas y un amanecer. Si los milagros no requieren justificación¡ según el clásico, el amor en cambio sí necesita comprobación. La Infantina y el Estudiante son los personajes que encarnan ese amor romántico, sublime, que se considera a sí mismo la única esencia de la vida y la explicación del sacrificio. El Estudiante da la suprema prueba de ello al matar al Diablo, que se había apoderado de él, antes que violentar a su amada y alcanzar en ella su deseo carnal con agresividad y traición; logra salvar la trampa que le tendió el Diablo, con la ayuda de Cascabel que es el bufón de la lnfantina; y cuando el Rey, el padre de ésta, llega con sus soldados a aprehender al Estudiante, a exterminarlo junto con su partida de forajidos, bandoleros-intelectuales, el Estudiante muestra el puñal ensangrentado con el que mató al Diablo y logra el final feliz casándose con la Infantina, y ésta ve satisfecho su afán de aventura y de sucesos extraordinarios que desde niña buscaba en los bosques de aquel reino. No es difícil advertir en este ``cuento de miedo´´ los elementos simbólicos y la alucinación que caracterizan el teatro de Alejandro Casona; sin que se pierdan ni se desvanezcan el tono realista y la acción dramática concreta. Una mujer por un poco de amor quizá pida una fortuna, un milagro; pero por todo el amor, no pide nada y lo da XI todo. Así la Infantina, que al principio siente desilusión cuando sabe que el Estudiante ni es un forajido sanguinario y atrevido ni es un poeta que cante al lobo o a la luna. Y por su lado, el Estudiante triunfa sobre sí mismo, al triunfar sobre el Diablo. Se antoja pensar que el dramaturgo, con un fino sentido de la ironía, pretende fundamentalmente fijar que la indecisión del espíritu, la inseguridad en sí mismo, provienen de considerar las ilusiones, los movimientos y las maldades demasiado en serio. En Otra vez el Diablo, pieza en la que no ha faltado quien pretenda ver una caricatura del mito de Fausto y Margarita cuando en verdad Casona no ha hecho sino insistir en su idea de tomar una realidad inventada, mezclar fantasía y mundo real, conjugar el sueño y el latido psicológico, Margarita Xirgu encarnó al personaje masculino del Estudiante, con franco éxito según proclamó la crítica madrileña. Ello vendría a ser otro ejemplo de estilización de un estado de ánimo, y facilitaría, a los ojos de Casona mismo, la expresión de la crisis interior del personaje. Quizá pudiera vérsele como otra versión de la Margarita, joven profesora solitaria, que en La tercera palabra se enfrenta al espíritu indómito y complejo de Pablo; aquí las dos palabras conocidas, como auténticas motivaciones humanas, serían muerte y Diablo; y el joven Estudiante enseñará a la inquieta Infantina la misma tercera palabra: amor, con las implicaciones del triunfo de los fueros de la naturaleza sobre la perversidad de los instintos, y el predominio del ser propio y natural como medio para alcanzar la cuarta palabra: felicidad. Poesía, ingenio, intuición, vehemencia creadora, son los rasgos esenciales de este ``cuento de miedo´´ tan sugestivo y palpitante.

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