Las disciplinas cuyo fin consiste en exponer de manera sistemática el contenido de las diversas ramas de los derechos privado y público, o de otras difícilmente incluibles en esta dicotomía (como el derecho agrario o el del trabajo), tienen, por la índole propia de su objeto, un carácter claramente dogmático. Objeto de tales disciplinas es el conjunto de normas de la rama a que cada una de ellas se refiere y, normalmente al menos, sólo se trata de las que tienen vigencia en tal o cual país o época. Cuando se afirma que la actitud de quienes se dedican a esos estudios es dogmática, lo que al decir tal cosa quiere expresarse es que aquellos conjuntos de normas, unitariamente concebidos en función de su materia, constituyen un dato que el tratadista acepta sin discusión, concediéndole el sentido y el valor que los creadores de los preceptos le atribuyen. Estos integran, pongamos por caso, el derecho civil vigente en determinado país, y quien se propone exponerlos científicamente nunca duda de su fuerza vinculante, ni, por ende, de que los particulares tengan el deber de cumplirlos y los órganos del Estado la facultad de aplicarlos o, cuando es preciso, de imponerlos.

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