TALMUD, EL
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El método para estudiar el Talmud debe ser por encima de todo científico y objetivo y tiene que ajustarse a una perspectiva histórica y geográfica, es decir, que debe señalar cuándo y dónde se ha ido tejiendo el proceso de su génesis. El Talmud no debe ser alabado ni censurado, no hay que ensalzarlo hasta el exceso como algo enteramente sagrado y sublime, como un dechado de ética y moral, de amor a los hombres y a los pueblos, y tampoco hay que condenarlo como obra demoníaca, como colección perversa y secreta que predica el odio contra los no judíos y que está repleta de groserías y de ignorancia, de supersticiones y hasta de elementos pornográficos, conforme lo han hecho los libelistas y antisemitas de todos los tiempos.

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